Ana Porcel Peláez tenía cuatro años cuando su abuelo de Manzanal de Arriba vendió las 12 ovejas que tenía. A esa edad Ana tenía claro que volvería al pueblo a vivir y a tener ovejas, una vida que disfrutaba durante las vacaciones. Desde Barcelona volvía todos los años por la época estival a estar con el abuelo, a los pies de la Sierra de la Culebra.

Para leer la noticia completa pincha aquí